Organizaciones de derechos humanos denunciaron la deportación de 40 uigures desde Tailandia con destino a China. Esta minoría musulmana es perseguida en la Región autónoma de Sinkiang y las autoridades chinas someten a los uigures a estrictos controles, encarcelaciones y abusos denunciados constantemente por occidente, pero desmentidos por Biejing.
