Este martes, Yoon Suk-yeol enfrenta su última audiencia en el juicio político por haber declarado brevemente la ley marcial en diciembre. El presidente de Corea del Sur podría ser condenado a cadena perpetua o incluso a pena de muerte por cargos de insurrección. Se espera que sus abogados presenten su alegato final, y el Tribunal Constitucional, compuesto por ocho jueces, tomará una decisión sobre su destino en los próximos días.
