El Gobierno de Israel denunció que, de los cuatro cuerpos entregados por Hamás como rehenes muertos en cautiverio, solo tres pudieron ser identificados: Kfir Bibas, de 10 meses; Ariel Bibas, de 4 años; y Oded Lifshitz, de 84 años. El otro cadáver, que se esperaba correspondiera a Shiri Bibas, es, según Israel, «un cuerpo anónimo y no identificado». Aunque Hamás sostiene que los rehenes murieron a causa de bombardeos israelíes, los exámenes forenses israelíes indican que los menores Bibas habrían sido asesinados en cautiverio. Tel Aviv advirtió sobre una violación del acuerdo.
