El Parlamento francés terminó de aprobar un proyecto de ley que restringe la producción y venta de productos fabricados con «químicos eternos». Se trata de sustancias contaminantes altamente tóxicas y nocivas para la salud, presentes en cosméticos y ropa. La excepción a la norma serán los utensilios de cocina. Esta es considerada una de las normativas más avanzadas en el mundo sobre el tema.
