El conflicto armado en el este de República Democrática del Congo no da tregua a los civiles. El jefe de Derechos Humanos de Naciones Unidas acusó a los rebeldes del M23, respaldados por Ruanda, de matar a niños y sumir a la región en una aguda crisis humanitaria y de seguridad. Sin embargo, la milicia negó estos señalamientos.
