Al norte de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania, la línea del frente se ha ido congelando poco a poco debido a los drones de combate de todo tipo que sobrevuelan la zona día y noche. Los aparatos se han convertido en la principal amenaza para los soldados porque al menor movimiento, estos drones localizan y atacan sus objetivos. También complican la organización, las rotaciones y las evacuaciones de heridos.
