La tensión aumenta a medida que el Gobierno israelí, respaldado por Estados Unidos, lanza una dura advertencia a Hamás, exigiendo la liberación de tres rehenes antes del sábado o atenerse una «intensificación» de la acción militar. El frágil alto el fuego en Gaza pende de un hilo, y ambos países planean reasentar a los palestinos después del conflicto, en un intento de impedir que Hamás recupere el control. En medio de estos acontecimientos, continúan las negociaciones de alto nivel.
