París y Marsella, las dos ciudades más importantes de Francia, seguirán bajo la batuta de los socialistas. Aunque se negaron a aliarse con candidatos de la extrema izquierda de La Francia Insumisa (LFI) y se erigieron como freno de una derecha en ascenso, mantuvieron su poder en las urbes cruciales. La extrema derecha de Marine Le Pen, en tanto, cosechó algunos avances, mientras todos miran a las presidenciales de 2027.
