Con el macronismo y otras facciones centristas debilitadas tras la primera vuelta del 15 de marzo, la extrema derecha tratará de extender a los liderazgos regionales el crecimiento que ya ha mostrado en las simpatías nacionales. Grandes ciudades como París, Marsella, Lyon, Tolón y Toulouse tienen sus contiendas todavía abiertas, con la Agrupación Nacional lanzada a la conquista de los polos urbanos.
