El cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en medio del conflicto abierto con Estados Unidos e Israel, ha desencadenado una crisis internacional que amenaza con afectar el suministro energético mundial. El presidente de EE. UU., Donald Trump, pidió a varios países tanto de la OTAN como externos a la alianza que envíen buques de guerra para garantizar el tránsito por esta vía estratégica, por donde normalmente circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo. La mayoría de respuestas emitidas de forma pública son contrarias a lo esperado por Washington. Esta es la postura de cada Gobierno.
