Los líderes europeos reaccionaron irritados a la decisión de EE. UU. de permitir hasta el 11 de abril la venta de petróleo ruso, sancionado por la invasión a Ucrania, con el fin de contrarrestar el alza de precios por la guerra contra Irán. Francia, Alemania, Reino Unido y Noruega criticaron la medida, contraria a la política europea de sanciones contra Moscú. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, advirtió que más fondos para Vladimir Putin significa más armas para el conflicto.
