La guerra iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán coloca directamente el debate del costo de vida y el precio del petróleo en el centro de la política estadounidense. Con los precios de la gasolina al alza y el estratégico estrecho de Ormuz bajo amenaza, el ‘shock’ energético se cuela en escena en un momento políticamente delicado para Donald Trump: a pocos meses de las elecciones de medio término en las que los republicanos se juegan sus mayorías en el Legislativo y, con ellas, la capacidad del republicano para gobernar sin apenas contrapesos.
