Las redes sociales costarricenses se han inundado de decenas de publicaciones prohibiendo el ingreso de therians a tiendas, restaurantes, centros comerciales y municipalidades y hasta un comunicado del Colegio de Veterinarios recomendó a sus agremiados «rechazar atención médica a humanos». Sin embargo, la evidencia real de la presencia de tales personas no es significativa. La viralidad de las «amenazas imaginarias» cobra auge en todas partes en la época de la economía de la atención y los medios de comunicación caen en la trampa de entregar el control de su agenda al algoritmo, advierten especialistas.
