Líbano, un pequeño país del Medio Oriente, vive nuevamente, momentos convulsos desde que la milicia chiita Hezbolá se sumara a la ofensiva contra Israel tras el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei. La respuesta de Tel Aviv fue a gran escala: desplazamiento forzoso masivo, incursión terrestre en el sur libanés y una cifra de muertos que ronda los 500. Con estos ingredientes, el Gobierno decidió extender su mandato y aplazar las elecciones legislativas.
