La violencia en Medio Oriente amenaza una de las arterias energéticas más sensibles del planeta. Varios petroleros fueron alcanzados en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz tras los bombardeos estadounidenses e israelíes y la respuesta iraní, mientras centenares de buques permanecen a la espera ante el deterioro de la seguridad. Aunque Teherán niega por ahora un cierre formal del paso marítimo, la tensión en la zona ya afecta el tráfico comercial y eleva el riesgo para el suministro mundial de crudo.
