La muerte del ayatolá Ali Jamenei, como resultado de los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel, ha despertado reacciones divididas en todo el mundo. En Teherán, la capital iraní, se lloró la muerte de su líder supremo, se declararon 40 días de luto y se pidió venganza. Pakistán, India, Toronto, Seúl y Los Ángeles lamentaron la muerte y se llevaron a cabo protestas en contra de los ataques a Irán. En contraste, algunas provincias de Irán celebraron el acontecimiento, al igual que grupos en Los Ángeles, Atlanta y Madrid.
