En uno de los inviernos más duros desde la ofensiva rusa, los habitantes de Odessa buscan refugio en centros humanitarios para calentarse y cargar sus dispositivos. La ciudad del mar Negro, antes menos golpeada, sufre ahora ataques frecuentes, cortes de electricidad y frío extremo. Casi cuatro años después del inicio de la guerra, la paz sigue lejana y el escepticismo crece ante el fracaso de las negociaciones.
