Los bombardeos israelíes registrados en el este y el sur de Líbano en la noche del viernes al sábado causaron al menos 10 muertos y 50 heridos y marcaron una nueva vulneración del frágil cese al fuego. El Ejército israelí justificó el ataque, afirmando haber matado a “varios terroristas”, mientras el grupo chiita Hezbolá llamó a la «resistencia”. Por otro lado, el presidente libanés Joseph Aoun denunció una «agresión flagrante» por parte del Estado hebreo.
