Un informe de la inteligencia keniana, presentado en el Parlamento, estima que muchos de los al menos 1.000 kenianos reclutados por Moscú fueron engañados con falsas promesas de trabajo antes de terminar en el frente de batalla en Ucrania. El líder de la mayoría en la Asamblea Nacional denunció una «colusión» entre empleados estatales y agencias de empleo. Rusia aseguró que «nunca» ha participado en un «reclutamiento ilegal».
