El Gobierno de Donald Trump dispuso que los refugiados admitidos en Estados Unidos deberán someterse a una nueva revisión bajo custodia oficial un año después de su ingreso al país, de acuerdo con un memorando del Departamento de Seguridad Nacional presentado el 18 de febrero ante un tribunal federal. La directiva amplía las facultades de detención de las autoridades migratorias y ha suscitado críticas de organizaciones humanitarias.
