El opositor ruso Alexéi Navalny fue asesinado con un veneno muy peculiar, según el Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y los Países Bajos: la epibatidina, una toxina procedente de las ranas venenosas de América Latina. Acusaciones “infundadas” según Rusia, sospechosa en varias ocasiones de haber recurrido a venenos especialmente mortales.
