Algunos analistas habían previsto que, como en anteriores ocasiones, los Juegos Olímpicos de Milano Cortina se convertirían en otro escaparate que serviría a los objetivos nacionalistas de las potencias mundiales. Pero diversos atletas sorprendieron con críticas a sus propios países, un reflejo de unos tiempos marcados por gravísimas tensiones políticas, guerras y debates migratorios.
