El primer ministro británico, Keir Starmer, se mantiene en el cargo pese al escándalo desatado por la filtración de documentos vinculados al pedófilo Jeffrey Epstein. Aunque su nombre no aparece en los archivos, sí lo hace repetidamente el de Peter Mandelson, nombrado por Starmer como embajador en Washington, en 2024, lo que ha puesto al líder laborista contra las cuerdas. La pregunta ahora es si logrará superar esta prueba política.
