Cada febrero, millones de flores salen de cultivos cercanos a Bogotá hacia diferentes mercados internacionales, en especial Estados Unidos, que es su principal destino. Sin embargo, el sector enfrenta nuevos desafíos económicos: aranceles, el aumento de los costos laborales y la devaluación. El impacto ya se traslada a toda la cadena de producción. En territorio estadounidense, importadores y floristerías advierten un alza en los precios al consumidor en una de las fechas más importantes para la industria.
