Haití atraviesa una profunda crisis institucional y de seguridad tras el fin del mandato del Consejo Presidencial de Transición, sin lograr restablecer el orden. El poder pasó al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé quien enfrenta el reto de estabilizar un país marcado por la violencia y el control creciente de grupos criminales. En medio del escepticismo ciudadano, Haití se prepara para sus primeras elecciones generales.
