Cuba enfrenta una grave escasez de combustible que ha llevado al Gobierno a promover el teletrabajo, la educación virtual y la reducción de vuelos internos. Ante la falta de energía, la población recurre al carbón vegetal para cocinar y a paneles solares para generar electricidad. La crisis ha elevado los costos del transporte, reducido taxis y autobuses y afectado al turismo y servicios esenciales, en un contexto agravado por las sanciones vinculadas al suministro de petróleo.
