En Ucrania, una central eléctrica está en ruinas, cubierta de nieve y escombros, tras uno de los ataques rusos más devastadores hasta la fecha. Los equipos de reparación, desafiando las gélidas temperaturas, recorren con cautela el lugar para evaluar los daños, y algunos expresan su desesperación al ver que los equipos que habían sido restaurados anteriormente han vuelto a quedar destruidos. A pesar de los incesantes ataques contra la infraestructura energética de Ucrania, que han dejado a cientos de miles de personas sin calefacción ni electricidad durante uno de los inviernos más fríos de la década, los trabajadores siguen decididos a restablecer el suministro eléctrico.
