Con apenas tres meses en el poder, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, disolvió la Cámara Baja y convocó elecciones anticipadas, una jugada arriesgada que busca medir su popularidad y consolidar su corto mandato. Aunque Takaichi llega a los comicios con el 67% de aprobación, según sondeos locales, la convocatoria divide la opinión pública. Desde el terreno, nos informa nuestra corresponsal, Luza Medina.
