Aunque la diplomacia de último minuto logró salvar el encuentro de este viernes 6 de febrero, Washington y Teherán llegan a la mesa con posturas muy distantes. Mientras la República Islámica se ha mostrado dispuesta a entablar un diálogo sobre su programa nuclear atado al posible levantamiento de sanciones, la Administración de Donald Trump busca discutir el desarrollo de misiles, el apoyo iraní a grupos regionales y la brutal represión a las últimas protestas, temas que Irán no está dispuesto a abordar.
