El empresario Alex Saab, acusado por el Gobierno estadounidense de ser el testaferro de Nicolás Maduro, desempeñó un papel clave en los vínculos económicos del gobierno de Maduro. Su vinculación con el régimen venezolano comenzó en 2011 con contratos relacionados con proyectos de vivienda pública y posteriormente se amplió a la gestión de los Paquetes de Alimentos Subsidiados (CLAP).
