La joya del patrimonio francés, el Monte Saint-Michel, que ha fascinado al mundo durante siglos, enfrenta hoy un desafío de restauración urgente. Las filtraciones de agua han causado grietas, el musgo verde cubre los muros y sus estatuas requieren recuperar su esplendor original. Millones de visitantes acuden a este monumento que ha resistido tormentas, incendios y guerras y ahora sus cuidadores luchan por preservar su legado.
