
Entre el cierre que exigen líderes sociales y representantes demócratas y el confinamiento que han ordenado las autoridades, 1.400 personas, entre ellos 400 menores de edad, se mantienen a la expectativa. El de Dilley, Texas, es uno de los dos centros de detención que retiene a familiares y que funcionan en Estados Unidos, en medio de la agresiva ofensiva antimigratoria del Gobierno de Donald Trump. Fuentes sanitarias temen un colapso de hospitales locales.
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