Un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, dijera que Irán «quiere llegar a un acuerdo», el líder supremo de la República Islámica, Alí Jamenei, hizo su primera aparición pública tras semanas de protestas, represión y amenazas. Junto a su hijo, estuvo rezando en la tumba del fundador de la revolución iraní, Ruhollah Jomeini, en una imagen de unidad. Por su parte, el Gobierno iraní volvió a denunciar «injerencia extranjera» durante las manifestaciones y dijo que su Ejército «está en estado de máxima alerta».
