Londres se ha convertido en la capital europea con más cámaras de videovigilancia y el reconocimiento facial se extiende rápidamente por sus calles. Mientras la Policía Metropolitana defiende esta tecnología como una herramienta clave para mejorar la seguridad y la eficiencia en las detenciones, los ciudadanos se muestran divididos sobre sus efectos en la privacidad y las libertades individuales. Reporte de nuestros colegas de France 2 y Florent Marchais de France 24.
