Bomberos en Odesa trabajan entre escombros tras un ataque ruso que dejó edificios destruidos y víctimas. Járkiv y Zaporiyia también fueron blanco de misiles y drones, dejando sin electricidad al 80% de la población. El presidente ucraniano denunció que cada ofensiva erosiona la diplomacia y dificulta los esfuerzos internacionales por poner fin a la guerra.
