Joseph Blatter, quien se desempeñó como presidente de la FIFA por casi dos décadas, se mostró a favor de sabotear el torneo de fútbol más importante del planeta, que se celebrará en Estados Unidos, aunque también en Canadá y México. Se trata de un rechazo impulsado por hinchas del fútbol que lo justifican como una respuesta a la política antimigratoria de Donald Trump y los excesos en las redadas del ICE.
