Tras la muerte de Alex Pretti y Renee Good, baleados en Minneapolis por agentes de migración, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió al Congreso legislar para extinguir las denominadas ciudades santuario, donde las autoridades se niegan cooperar con el ICE y la política de deportaciones masivas prometida por la Casa Blanca. En paralelo, el líder republicano anunció el envío del zar de la frontera, Tom Homan, a Minnesota, estado gobernado por los demócratas y sacudido por las violentas acciones respaldadas por el Gobierno federal.
