El 2026 es un año crucial para Brasil. Las elecciones presidenciales serán en octubre, con un mandatario progresista de 80 años buscando la reelección, un expresidente de derechas preso de 70 años que impulsa a su hijo como su delfín y una región convulsa ante las amenazas de Donald Trump. En ese contexto, las dos principales fuerzas políticas de la potencia suramericana repuntan sus esfuerzos por estar en el poder. ¿Cómo y por qué apuntalan sus estrategias?
