A un año del desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) por orden de la Administración Trump, el impacto de los recortes se extiende mucho más allá de Washington. Según ACNUR, al menos 11,6 millones de personas quedaron en riesgo de perder asistencia humanitaria directa, mientras especialistas advierten que la eliminación de ayudas podría traducirse en más de 14 millones de muertes de aquí a 2030, incluidos más de cuatro millones de niños menores de cinco años en el mundo.
