El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, prometió que el asesinato de 9 policías no quedará impune. Los agentes, hombres y mujeres entre 26 y 46 años, murieron en ataques coordinados atribuidos a pandilleros, en represalia por el control de tres prisiones con motines. Las autoridades reportan capturas y se declaró estado de sitio en el país tras la ola de violencia.
