A al menos 39 aumentó la cifra de personas muertas tras el descarrilamiento y la colisión de un tren de alta velocidad con otro que se aproximaba, en la noche del domingo 18 de enero, en Andalucía, España. Sin embargo, las autoridades advirtieron que el número de fallecidos podría aumentar. El accidente dejó más de 150 heridos, una docena de ellos permanecen hospitalizados en estado de gravedad. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó que se trata de un siniestro «difícil de explicar», debido al estado renovado de las vías tras un reciente proyecto de remodelación y prometió “transparencia” en las investigaciones.
