La polarización fue la consigna en las elecciones presidenciales portuguesas, que por primera vez en 40 años y segunda desde que la democracia volvió al país hace 50, necesitará un balotaje para definir al vencedor. El socialista moderado Antonio José Seguro fue el vencedor, pero no con diferencia suficiente para evitar la segunda vuelta con el candidato populista André Ventura.
