Desde que volvió a la Casa Blanca, Donald Trump ha usado los aranceles como un método de presión política y disuasión económica. Hasta el momento, el mandatario estadounidense solo había impuesto aranceles con fines económicos, pero la oposición de los países europeos a su intención de anexar Groenlandia fue la primera vez en que los usó para persuadir políticamente al bloque.
