La alta mar, que cubre el 64% de la superficie oceánica y casi la mitad del planeta, enfrenta graves desafíos económicos, ecológicos y científicos. Estas aguas internacionales, ubicadas más allá de las 200 millas náuticas de las costas, son clave para el comercio global, la biodiversidad y la regulación del clima. La sobrepesca y la explotación de recursos amenazan su futuro, pese al tratado de las Naciones Unidas que busca proteger el 30% de los océanos para 2030.
