Durante la noche, nuevas protestas sacudieron las principales ciudades de Irán, a pesar del tercer día consecutivo del corte del servicio de Internet. El gobierno iraní ha elevado la retórica y acusó a algunos manifestantes de ser «agentes terroristas» al servicio de Israel y de Estados Unidos. El movimiento protagoniza las protestas más fuertes en tres años y aumenta la presión sobre las autoridades de la República Islámica, en uno de sus momentos más delicados desde su instauración en 1979.
