El Gobierno de Donald Trump ha advertido que Estados Unidos necesita controlar las ventas e ingresos petroleros de Venezuela indefinidamente para estabilizar la economía del país y reconstruir la industria. Pero no lo puede hacer solo. Queda ahora en manos de las grandes compañías estadounidenses decidir si toman el riesgo de ejecutar grandes inversiones a cambio de acceder a las mayores reservas mundiales de crudo.
