Venezuela vivirá, al menos durante los próximos tres meses, bajo estado de conmoción exterior, con un decreto avalado por Nicolás Maduro antes de su captura por EE. UU. el 3 de enero. El documento contempla directrices sobre movilización militar, control territorial y una cuestionada restricción de derechos civiles. Ordena, por ejemplo, el arresto de «toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado de Estados Unidos».
