Nicolás Maduro declaró el estado de conmoción exterior el 3 de enero de 2026, horas antes de ser capturado por fuerzas de EE. UU. y trasladado fuera de Venezuela. El decreto, ratificado por Delcy Rodríguez, es considerado por analistas como un recurso simbólico, sin efectos reales en la protección de derechos o en el orden institucional. José Manuel Guanipa Villalobos, especialista en Justicia Constitucional, aborda el tema en France 24.
