En el barrio Suburbio de Guayaquil, diciembre transforma las calles en un escaparate de arte y tradición. Artesanos locales elaboran imponentes «monigotes», figuras gigantes de más de 12 metros de altura con materiales reciclados para representar a las personas y los acontecimientos que marcaron el año. Este singular evento cultural no solo celebra la creatividad, sino que también impulsa la economía local en una comunidad que a menudo enfrenta dificultades. Una historia de nuestra corresponsal Carolina Mella.
