El sector pesquero de Le Guilvinec, en Francia, atraviesa serias dificultades tras el Brexit. La pérdida de licencias para faenar en aguas británicas obligó al desguace de 22 barcos, la mitad de la flota de altura, con un fuerte impacto en la economía local. Los pescadores buscan nuevas zonas cada vez más competitivas, mientras flotas de España ocupan parte del espacio dejado. La actividad en el mercado de pescado cayó un 25%, y los trabajadores enfrentan un futuro incierto.
